Cariló se ha convertido, sin lugar a dudas, en uno de los destinos turísticos más importantes y singulares de la República Argentina.

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Un bosque junto al mar

Este lugar mágico, con bosques de espeso follaje y diferentes matices y dulces fragancias que descansa al lado del océano Atlántico, genera una atracción particular tanto a turistas nacionales como internacionales.

Mil setecientas hectáreas de bosques.

Calles que serpentean entre zonas residenciales de exquisita arquitectura, un encantador sector comercial y las más confortables opciones hoteleras convierten a este destino es uno de los lugares mas elegidos para disfrutar de unas vacaciones tranquilas y en pleno contacto con la naturaleza.

Su nombre tiene un significado muy especial, proviene de un vocablo mapuche que significa médano verde, propuesto por su fundador, Héctor Manuel Guerrero, cuya génesis parte de su lucha obstinada por convertir las indómitas dunas de arena en un bosque con millones de ejemplares arbóreos y arbustivos.

A pesar de su modernidad en cuanto a instalaciones, servicios y modos de vida, Carilo atesora una riquísima historia que fue marcada por intensas pasiones, luchas y sueños.

A principios del siglo pasado, luego de la trágica muerte de Felicitas Guerrero,

dueña de todas las tierras de la zona, desde el Rio Salado hacia el sureste de la Provincia de Buenos Aires, las estancias se subdividieron entre los hermanos de la dama, al no tener ésta descendencia, y luego de la muerte de sus padres, quedando como único heredero de la estancia Charles, Héctor Manuel Guerrero.

Charles no solo fue una estancia de gran relevancia en la región por su exitosa importación de manzanas, conservas y dulces,  sino por ser el primer establecimiento en introducir la raza Abeerden Angus al país proveniente de Escocia.

Desde la zona de los potreros de Charles, llamada Dos Montes,

Héctor Manuel Guerrero, amante de la naturaleza y de la botánica, inició una plantación en la zona abriendo un camino hacia el mar, teniendo que atravesar el gran desierto de arena, que desde sus inicios se llamó Altos Verdes y años más tarde Avenida Constancia.

Viajó por diferentes países, estudió técnicas forestales cuando casi no existían antecedentes, investigó, estudió,  hasta se dio el lujo de importar pastos desde África para fijar los pantanos, cangrejales, y médanos.

Desde Dos Montes, donde se había instalado un vivero, partían todos los días carretones tirados por caballos para trasportar los plantines que fueron traídos desde diferentes lugares del mundo para convertir el paisaje desolador en un verdadero paraíso verde.

Y los años pasaron, y las generaciones también, pero el sueño del fundador siempre se mantuvo en el seno familiar con un único objetivo: crear un destino de vida tranquilo y familiar, amigable con la naturaleza, pensando en la sustentabilidad para las futuras generaciones.

El año pasado la creación del bosque de Cariló cumplió cien años,

tiempo después llegarían las construcciones, y todavía más tarde los hoteles y comercios.

Hoy, en un ambiente totalmente natural y de excepcional belleza, Cariló se ha convertido un microclima especial que conjuga bosque, mar y una historia apasionante.

Bibliografía: Cariló, una pasión con historia, de Teresa Guerrero

Experiencia Pinamar: Visitas guiadas. TE. 2254 440112

 

 

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